No es el Hayedo de Montejo: el precioso bosque con una cascada cerca de Madrid donde pasear en calma entre abedules
Toda la magia de la naturaleza se despliega en un bosque de cuento a poco más de una hora de la capital.
Toda la magia de la naturaleza se despliega en un bosque de cuento a poco más de una hora de la capital.
Solo el sonido de pequeñas corrientes de agua y el suave movimiento de las copas de los árboles rompen el silencio. Un ambiente de profunda serenidad invita una conexión íntima con la naturaleza, a dejarse llevar por las mil y una sensaciones que afloran a cada paso: ideal para quienes necesitan huir durante unas horas de la vorágine de la gran ciudad.
Un remanso de paz en la Sierra de Guadarrama
Ese rincón idílico es el abedular de Canencia. Es un bosque denso y virgen que goza del privilegio de estar abrazado por las cumbres de la Sierra de Guadarrama. Aquí los señores son los elegantes abedules. Sin embargo, al recorrer sus senderos, se descubren también pinos, fresnos, álamos temblones, tejos y acebos.
Ese singular manto arbóreo despliega su magia en cada estación para dibujar postales tan diferentes como hipnóticas. Si en otoño son ocres y rojizos los que visten el bosque, en verano se tiñe de un verde intenso; son colores que contrastan con el blanco luminoso de la corteza de los abedules.
Entre cascadas y arroyos
A ese festival de colores lo acompañan las melodías de los arroyos y cascadas que atraviesan el bosque. Sus aguas cristalinas lanzan destellos que iluminan el entorno cuando los árboles, desnudos de hojas, permiten el paso de los rayos de sol. En momentos donde la frondosidad lo impide, son esas corrientes las que refrescan el ambiente.
El agua es también protagonista en uno de los rincones más impresionantes del abedular de Canencia: la Chorrera de Mojonavalle. En este rincón bucólico, un pequeño arroyo se precipita en una caída de 30 metros. En época de lluvia o deshielo lo hace con inusitada furia, mientras que su belleza se congela en los días más fríos del invierno. Esta maravilla tiene su propio mirador, al que se llega ascendiendo una pequeña escalinata.
Una ruta para disfrutar sin prisas
Existe una ruta circular que permite descubrir los mayores tesoros del abedular de Canencia. La Senda Ecológica, de escasa dificultad, recorre algo más de seis kilómetros por el interior del bosque. Si hay tiempo y fuerzas, la caminata puede prolongarse ligeramente para adentrase en ramales que dirigen los pasos a joyas como el Tejo de la Senda, un imponente ejemplar de porte soberbio y más de 400 años de existencia.
Adentrarse en el abedular de Canencia se convierte así en una experiencia para los sentidos, en una aventura que permite deleitarse de uno de los bosques cerca de Madrid más fascinantes, aunque también menos conocidos.

