La ciudad Patrimonio de la Humanidad más pequeña de España: considerada una de las cunas del Renacimiento español
Situada en un alto sobre el valle del Guadalquivir y rodeada de majestuosas sierras, la monumentalidad de la localidad es inmensa. Esto se debe a que fue tanto reino musulmán como cristiano. Su conjunto monumental renacentista, junto al de la vecina Úbeda, fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 2003. Y una visita a la zona es una absoluta delicia..
Capital de reinos y de la arquitectura renacentista
Para disfrutar bien de Baeza conviene repasar brevemente su historia. Del V milenio a. C. son los yacimientos de Los Horneros y Los Morales. Más tarde, entre los siglos VII y IV a. C., los íberos controlaban un poblado del Cerro del Alcázar. Biatia sería el nombre que le dieron los romanos a Baeza, siendo declarada municipio en tiempos de Vespasiano. En el periodo de dominación visigoda fue sede de un obispado.
En el siglo VIII, los musulmanes pasaron a controlar la zona. El topónimo que usaron para la ciudad fue Bayyasa. Una vez caído el Califato de Córdoba, la rica localidad fue muy disputada. Así, perteneció sucesivamente a las Taifas de Murcia, Almería, Denia, Granada, Toledo y Sevilla. Sea como fuere, los almorávides la tomaron en 1091. Después, musulmanes y cristianos se alternaron sucesivamente el control del lugar.
Bajo protección castellana, entre 1224 y 1226 se mantuvo la Taifa de Baeza, liderada por el rey al-Bayyasi, El Baezano. Acusado de traición, los almohades lo decapitaron en Almodóvar del Río. Entonces, Fernando III el Santo tomó el control de la localidad, defendiéndola de los ataques mahometanos. De esta forma se mantuvo durante 20 años como la capital del Reino de Baeza.
El monarca le otorgó el Fuero de Cuenca para atraer pobladores cristianos, convirtiéndose en una base de partida para la reconquista de Jaén. Por ello se la denominó como «Nido Real de Gavilanes». El lugar acogió hasta el siglo XV la guerra civil de Baeza, entre caballeros de los linajes Benavides y Carvajal.
Tras el final de la conquista de Granada, comenzaron dos siglos de expansión agropecuaria. La subsecuente riqueza financió numerosas obras públicas, incluso una universidad. Destacan las continuas fundaciones eclesiásticas. Gran parte de su patrimonio se vería afectado por el terremoto de Lisboa de 1755.
Ya en el siglo XIX se incrementaron los enfrentamientos entre los jornaleros. Bajo organización socialista o anarquista, estos se enfrentaron a las familias terratenientes que controlaban la población desde la Reconquista. La reforma agraria puesta en marcha por la Segunda República para repartir tierras no terminó de funcionar. Poco después, llegaría el golpe de estado militar y la sangrienta Guerra Civil. Finalmente, en 2003 la Unesco declaró al lugar Patrimonio de la Humanidad.
Qué ver en Baeza: una monumentalidad reconocida como Patrimonio de la Humanidad
Para ganar perspectiva sobre la ciudad lo mejor es arrancar el recorrido en su alcázar. Este acogía la Iglesia de Santa María del Alcázar, así como un palacio donde residían las autoridades. Isabel la Católica ordenó su derribo por no ser ya necesaria militarmente y ser objetivo de las luchas entre Benavides y Carvajales. De esta forma, el cerro se fue abandonando poco a poco.
El principal edificio que ver en Baeza es la Catedral de la Natividad de Nuestra Señora. El templo se comenzó a edificar en 1147, en el espacio de la mezquita, aprovechando su alminar del siglo XI. La construcción original se derrumbó en 1529, reedificándose en estilo gótico. Sin embargo, volvería a caer en 1567, manteniéndose solo la cabecera.
El diseño definitivo se debe a los jesuitas, que usaron un estilo renacentista con influencias herrerianas. El conjunto posee tres naves y 19 capillas más la mayor. En el frente principal destaca el relieve de la Natividad. Por dentro sobresalen las capillas Dorada y de San José. También la espléndida reja de coro, el púlpito y su barroca custodia de plata.
Junto a la Catedral de la Natividad de Nuestra Señora está el Seminario de San Felipe Neri (1660). De austero aspecto, su principal decoración son los vítores pintados por estudiantes en su fachada (siglos XVII y XVIII). Destacan su portada monumental y la capilla, siendo una instalación universitaria.
Hay incontables iglesias que ver en Baeza. Por ejemplo, la Iglesia de la Santa Cruz, del siglo XIII, es un raro ejemplo de románico. Mientras tanto, la Iglesia Parroquial de San Andrés (siglo XVI) fue concebida en estilo plateresco, y durante casi un siglo tuvo la categoría de colegiata. El lugar alberga un destacado conjunto de tablas del siglo XV y valiosas esculturas. Además, sobresalen la portada sur, su torre, el retablo del siglo XVII y el órgano.
Asimismo, la Iglesia de San Pablo, del siglo XV, es un templo de tres naves. Aunque empezó siendo gótico, tiene elementos renacentistas como su portada de acceso. Dentro se conserva una tabla del siglo XVI que representa la Epifanía. Al tiempo, merecen atención su órgano barroco y la imagen de Jesús Nazareno. Por último queda la visita a la Iglesia del Salvador (siglos XIII al XVI). Fue iniciada en estilo gótico y reformada en renacentista.
No faltan tampoco excelentes conventos en la ciudad de Baeza. Para empezar está el de la Encarnación, del siglo XVII, con notorias pinturas y un gran retablo barroco. En Santa María Magdalena, del siglo XVI, se guarda el célebre Cristo de la Caída del XVII. Por su parte, la imponente ruina del Convento de San Francisco fue erigida en estilo renacentista en el siglo XVI.
También es visible aún la Iglesia de la Purísima Concepción, del siglo XVII, otrora capilla de un hospital desaparecido. Mientras tanto, los jesuitas construyeron un imponente complejo arquitectónico del que permanece la Capilla de San Ignacio del siglo XVII. En cuanto al célebre Hospital de San Antón, del XVI, es sede del archivo histórico y la biblioteca.
La Antigua Carnicería del siglo XVI, ahora sede judicial, fue trasladada piedra a piedra durante el siglo pasado hasta su localización actual. De su hermosa fachada sobresalen el friso del primer piso y el escudo del Emperador Carlos. Posee además grandes huecos abiertos en la planta noble.
La Antigua Universidad de Baeza llevaba el nombre de Santísima Trinidad. Se trata de un edificio manierista de finales del siglo XVI. El conjunto está dotado de una monumental puerta de acceso, un imponente claustro y una bella capilla universitaria. Ya en el interior sobrecoge la imagen del Cristo resucitado (s. XVI), custodiada en la Sacristía de la capilla. En la actualidad sirve como Instituto de Enseñanza Secundaria.
El Ayuntamiento de Baeza se halla en la Antigua Prisión y Palacio del Corregidor. Merece la pena pararse a contemplar su fachada plateresca, con las alegorías de la Justicia y la Caridad que jalonan la puerta de entrada. El artesonado mudéjar instalado en el Salón de Plenos proviene del Convento de San Antonio.
Hay varios monumentos conmemorativos de gran interés que ver en Baeza. El principal es el Arco de Villalar, del siglo XVI, que recuerda la batalla en la que destacó el linaje local de los Carvajales. A raíz de la visita en 1526 de Carlos I, se levantó la Puerta de Jaén.
Por otro lado, la Puerta de Úbeda es una torre albarrana que resultó desmantelada por orden de la Reina Católica en 1476. En el mismo entorno destaca la Fuente de los Leones, traída desde Cástulo en el siglo XVI. La preside una figura femenina elevada sobre una columna. Quizás se trate de Himilce, hija del célebre Aníbal. Por último, la Fuente de Santa María data del siglo XVI.
La importancia que tuvo la administración local se refleja en la arquitectura civil. Así, las Cancillerías o Casas Consistoriales Altas fueron sede del concejo entre los siglos XV y XIX. Por su parte, la Casa del Pópulo acogía la Audiencia Civil y las Escribanías Públicas de la ciudad.
En la zona conocida como El Paseo se levantan las Casas Consistoriales Bajas del siglo XVII. De ellas destaca el balcón desde el que las autoridades contemplaban las corridas de toros. Al lado se alza la Torre de los Aliatares, del siglo XII y de origen musulmán. Es de lo poco que sobrevivió al masivo derribo de la muralla. Uno de los emblemas de Baeza es el Palacio de Jabalquinto, ejecutado en estilo gótico isabelino. Especialmente notorio es su frente repleto de elementos decorativos. Los artesonados policromados cubren varias estancias.
Entre las muchas viviendas nobles destaca la Casa Solariega de los Galeote, del siglo XVI. Está dotada con una vistosa solana a modo de remate en la fachada.
Datos prácticos para visitar Baeza
- Coordenadas: 37° 59′ 0″ N, 3° 28′ 0″ W
- Distancias: Jaén 20 km, Sevilla 269 km, Madrid 321 km.
- Altitud: 769 m
- Habitantes: 15 677 (2024)
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