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A los pies de un cerro y un castillo medieval: la ciudad conocida por sus vinos y su bonito casco histórico

Bajo un alto cerro, entre los viñedos de una popular denominación de origen, aguarda una ciudad que preserva el trazado que le dieron los romanos y los edificios que se han construido en ella desde tiempos remotos.
Jumilla y su castillo. | Shutterstock
Bajo un alto cerro, entre los viñedos de una popular denominación de origen, aguarda una ciudad que preserva el trazado que le dieron los romanos y los edificios que se han construido en ella desde tiempos remotos.

La ciudad de Jumilla ha sido un importante cruce de caminos y culturas. Además de sus famosos vinos y peras, cuenta con historias y monumentos de interés. Estos son algunos de ellos.

La villa vinícola que se pasó de Aragón a Castilla

Hay mucho que ver en Jumilla, un histórico recinto amurallado conocido por sus bodegas y su castillo, pero que también cuenta con numerosos museos, jardines e iglesias. Si añadimos la visita al Monasterio de santa Ana del Monte, la visita a Jumilla requiere de todo un día. Si el interés es enológico, además del Museo del Vino, el recorrido por las bodegas puede ocupar un día entero.

Vistas de Jumilla. | Shutterstock
Vistas de Jumilla. | Shutterstock

Jumilla también es una buena base para los aficionados al senderismoturismo activo. Ambos pueden practicarse en los parques naturales de la Sierra del Carche y la Sierra de la Pila. También en dirección sur, una excursión de medio día puede consistir en visitar Cieza.

Un poco de historia de Jumilla

Hace 450 000 años ya hubo pobladores en el lugar llamado Fuente Principal, pues se han encontrado restos de piedras machacadas. En el cercano Abrigo del Buen Aire se puede disfrutar de muestras de arte prehistórico del denominado arte levantino, Patrimonio de la Humanidad, de entre 6000 y 3000 años a. C. Del mismo periodo son los numerosos vestigios encontrados en la Cueva de los Tiestos, hoy preservados en el Museo Arqueológico de Jumilla. Muy cerca está también Coimbra del Barranco Ancho, yacimiento de una ciudad íbera con doble muralla que incluía tres necrópolis y un santuario.

Durante la segunda guerra púnica, los íberos de la comarca se aliaron a los cartagineses contra los romanos. Fueron derrotados y la ciudad quedó arrasada. Los romanos dividieron el territorio conquistado en centuriaciones y lo repartieron entre legionarios veteranos. Estos dieron lugar a villas.

Puerta de Granada. | Shutterstock
Puerta de Granada. | Shutterstock

En el año 713, Abd el Aziz pactó con el conde Teodomiro el Tratado de Tudmir, por el que se anexionó la región. Sobre la colina de la actual población erigieron un castillo que sería del califato cordobés, y después de almorávides y almohades.

En 1228 en el vecino Ricote, se subleva el caudillo Ibn Hud que conquista todo el sudeste y se convierte en rey taifa. En 1237 el rey Ibn Hud fue asesinado en Almería. Sus sucesores resistieron el acoso de aragoneses y castellanos hasta 1243. Ese mismo año se pactó con estos últimos el Tratado de Alcaraz por el que se entregó la soberanía a cambio de protección frente a aragoneses y granadinos, así como para poder mantener sus tierras.

El primer documento sobre Jumilla es la visita del rey Alfonso X el Sabio. Esta propició la edificación de la Iglesia de santa María de Gracia. Hacia finales del siglo XIII Jumilla es asaltada por los aragoneses. La incorporaron a su reino, siendo gobernada por el caballero Pedro de Maza. Sin embargo, este disgustó a los habitantes y en 1357, facilitaron la toma de la fortaleza a las tropas castellanas del infante don Fadrique (hijo del rey Pedro I).

A mediados del siglo XV la villa cayó en poder del marqués de Villena. Antes se produjo una dura resistencia del concejo que deseaba seguir dependiendo directamente de la corona. Lo cierto es que el marquesado impulsaría extraordinariamente la economía de Jumilla. Se produjo un largo periodo de paz en que la población se asentó fuera de las murallas del cerro. La ciudad sería parte del marquesado hasta la derogación definitiva de las jurisdicciones señoriales en 1833.

Durante el primer tercio del siglo XIX, la comarca estuvo muy convulsa. La Junta de Defensa formada en 1808 por la invasión francesa fue desbordada (por ser considerada tibia) por los pobladores. Estos formaron una milicia que lucharía contra los franceses. Posteriormente, muchos de ellos se unirían a los carlistas, que formarían guerrillas entre 1833 y 1840.

Con el cese de las hostilidades se produjo un desarrollo económico alrededor de la producción de vino. Se aceleraría a finales del siglo XIX con la plaga de la filoxera en Francia. Fue un momento de gran esplendor en la historia de Jumilla. La prosperidad facilitó que el rey Alfonso XIII concediese a Jumilla el título de Ciudad en 1911.

Qué ver en Jumilla, una ciudad enmarcada en murallas

Castillo de Jumilla. | Shutterstock
Castillo de Jumilla. | Shutterstock

Lo primero que hay que ver en Jumilla es el castillo, en cuyo cerro se fueron asentando los pobladores de la actual localidad. Los árabes comenzaron a construir en el 713 un castillo sobre restos de una fortaleza ibérica de adobe, donde los romanos añadieron aljibes y una torre vigía. El castillo tuvo gran importancia estratégica ya que Jumilla fue durante un tiempo la frontera entre los reinos cristiano y musulmán.

Después de pasar a la corona de Aragón y posteriormente a la de Castilla, la fortaleza mantuvo su disposición árabe en el patio de armas. Sin embargo, la Torre del Homenaje fue reconstruida en forma redondeada por el marqués de Villena en 1461. La torre se ha convertido en uno de los lugares importantes que ver en Jumilla.

El castillo fue utilizado durante la guerra de sucesión. Posteriormente sirvió a los franceses como Cuartel General durante la guerra de la Independencia (1813). En este momento se hicieron algunas modificaciones.

Actualmente consta de un sótano, tres pisos, una terraza y un paso de ronda. Aún se conserva parte de una antigua muralla romana y de las murallas árabes.

Otro edificio que hay que ver en Jumilla es la Iglesia parroquial de Santiago, y que fue declarada Monumento Nacional en 1931. Es de estilo gótico y empezó a construirse en el siglo XV.  Posee una capilla mayor de estilo renacentista construida en el XVI, con un retablo de los hermanos Ayala.

La torre se construyó en el XVIII y se finalizó en ladrillo para disminuir peso ante un derrumbe. La portada principal es plateresca y la norte es neoclásica con dos columnas jónicas.

Plaza de Arriba. | Shutterstock
Plaza de Arriba. | Shutterstock

En la Plaza de Arriba se halla el Museo Arqueológico Jerónimo Molina, en un edificio manierista del siglo XVI. Su origen está en la colección que reunió Molina como material didáctico para sus alumnos. Comprende diversas secciones: arqueología, etnografía, ciencias naturales y bellas artes. Reúne materiales cerámicos y otros útiles. Algunos de los ejemplos son el cipo de los jinetes, de finales del siglo V a. C. o una vasija de la Edad del Bronce de la Cueva de los Tiestos.

Cerca del museo, se encuentra la pequeña Ermita de san José, de estilo barroco murciano de finales del siglo XVII. Uno de los lugares imprescindibles que ver en Jumilla.

Sobre la Puerta de Granada, a principios del siglo XVI, se construyó la pequeña Ermita de san Roque en la calle dedicada al santo. La iglesia consta de una sola nave con un precioso piso de azulejería valenciana con motivos vegetales. Predomina el verde y el amarillo. Desde 1592, solo se abre el día de san Roque, el 16 de agosto, para celebrar la tradicional procesión. Se recuerda la liberación de la población de las epidemias. De hecho, debía asistir un miembro de cada casa.

El ayuntamiento ocupa el antiguo Hospital del santo Espíritu, en el que destaca su balcón de forja. En el número 55 se halla una interesante casa modernista.

En la calle Federico García Lorca descubrimos el Museo del Vino Juan Carcelén, visitable con previa cita. Y en la Ermita de san Antón se ha ubicado el Museo de Semana Santa. En él se encuentra una interesante colección de imaginería, estandartes y túnicas.

La Ermita de san Agustín, fuera del casco urbano, fue construida hacia 1570 y era la última ermita del Camino de Granada. Todavía se despide aquí al Cristo de la Columna de Salzillo en las romerías a santa Ana, marcando un límite entre ciudad y campo. Además, en su interior se guarda a la patrona, Nuestra Señora de la Asunción, desde el siglo XVIII. En su restauración, se pusieron en las dos cúpulas unas tejas azules y blancas, los colores de la bandera de Jumilla.

El Jardín del rey don Pedro, en pleno centro, es el primer jardín que se diseñó en Jumilla. Con geométricos parterres, destaca su azulejería sevillana y el busto en bronce de don Roque Martínez, obra del escultor Ignacio Pinazo. Posteriormente han ido apareciendo otros espacios verdes que ver en Jumilla: el Jardín de los Caños, antiguo lavadero, el Jardín Botánico del Pueblo Nuevo, el Parque de la Estacada y el Paseo del poeta Lorenzo Guardiola. En 1981, el casco urbano de Jumilla fue reconocido como Conjunto Histórico.

A las afueras de la localidad e integrado ya en el casco urbano, se halla el monumento funerario paleocristiano conocido como el Casón, declarado Monumento Nacional. Este forma parte de un poblado romano en excelente grado de conservación. Presenta planta rectangular cubierta con bóveda de cañón. En su interior se encontraron tres huecos para tres sarcófagos.

A 6 km del casco urbano está el Monasterio de santa Ana del Monte, de la orden de los franciscanos descalzos. A mediados del siglo XV existió un primer monasterio donde, según la tradición, se apareció la anciana Virgen junto a una fuente. Tiempo después, debido a fuertes lluvias se buscó una nueva ubicación, junto al manantial de agua, en la Fuente de la Jarra.

Jumilla y su castillo. | Shutterstock
Jumilla y su castillo. | Shutterstock

En 1573 se abrió el nuevo conjunto que actualmente consta de iglesia con museo, convento y hospicio. La fachada de la iglesia presidida por la imagen de santa Ana la Vieja presenta dos torres gemelas de ladrillo. El atrio exterior comprende un via crucis de azulejos valencianos. En el interior se venera la imagen de la abuela santa Ana en el retablo mayor, el Cristo de la Columna de Salzillo, obra muy admirada por los jumillanos, y el Cristo de la Reja.

En el museo se pueden admirar curiosas donaciones y obras artísticas. Cerca del huerto se sitúa la curiosa Ermita de la santísima Trinidad. Esta tiene planta circular, tres puertas, tres ventanas y tres altares, donde excepcionalmente se pueden oficiar tres misas a la vez.

El término municipal de Jumilla presenta varias bodegas que se pueden visitar con cita previa. Además hay diversos espacios protegidos: la Sierra del Buey, las Minas de la Celia o el Parque Regional de la Sierra del Carche.

Datos prácticos para visitar Jumilla

  • Coordenadas: 38° 28′ 45″ N, 1° 19′ 30″ W
  • Distancias: Murcia 54 km, Alicante 90 km, Albacete 97 km
  • Altitud: 600 m
  • Habitantes: 27 263 (2024)

También puedes leer este artículo en francés.

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