5 calas espectaculares de España a las que llegar en barco
Rincones escondidos entre acantilados, aguas transparentes y paisajes casi salvajes que se disfrutan mejor desde el mar.
Rincones escondidos entre acantilados, aguas transparentes y paisajes casi salvajes que se disfrutan mejor desde el mar.
Playas escondidas entre acantilados, pequeñas ensenadas sin apenas servicios y rincones de aguas transparentes donde el paisaje todavía conserva buena parte de su carácter natural. Para quienes disfrutan navegando, la costa española ofrece numerosas calas cuyo acceso por mar permite contemplarlas desde una perspectiva diferente.
Eso sí, llegar en barco no significa poder fondear en cualquier lugar. Antes de acercarse a la costa conviene consultar la previsión marítima, las cartas náuticas, las restricciones vigentes y las características del fondo. En Baleares, además, está prohibido echar el ancla sobre las praderas de Posidonia oceánica, por lo que debe fondearse únicamente sobre arena o utilizar los sistemas autorizados.
Cala de San Pedro, Almería
Escondida en el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, la Cala de San Pedro es uno de los rincones más conocidos del litoral de Las Negras. Se encuentra rodeada por laderas volcánicas y destaca por sus aguas transparentes, su vegetación y los restos de antiguas construcciones defensivas que se levantan sobre el paisaje.
No existe acceso por carretera. Se puede llegar caminando desde Las Negras por un sendero costero exigente, cuyo recorrido suele durar alrededor de una hora, o mediante embarcaciones y servicios marítimos que salen desde la localidad. La propia Junta de Andalucía menciona San Pedro entre las calas abruptas y de difícil acceso que pueden conocerse mediante rutas en barco.
Aunque conserva un aspecto aislado, durante los meses de verano puede estar bastante concurrida, especialmente por excursionistas y usuarios de las embarcaciones que realizan el trayecto desde Las Negras. La cala no dispone de servicios convencionales, por lo que es necesario llevar agua, comida y protección solar, además de retirar todos los residuos al marcharse.
Al encontrarse dentro de un espacio natural protegido de gran valor ambiental, cualquier visita debe hacerse respetando las restricciones establecidas y evitando actividades que puedan degradar el entorno. Cabo de Gata-Níjar está reconocido, entre otras figuras, como reserva de la biosfera y geoparque mundial de la UNESCO.
Playa de Mi Señora, A Coruña
La pequeña playa de Mi Señora se encuentra en el municipio coruñés de Cedeira, junto a la Punta da Robaleira. Es una cala de dimensiones reducidas, encajada en un tramo escarpado de la costa gallega y alejada de los arenales urbanos más frecuentados.
Su acceso terrestre es difícil, por lo que la llegada en una embarcación de pequeño tamaño es una de las formas más habituales de aproximarse. El portal oficial de turismo de España la describe como una pequeña cala situada en la Punta de la Robaleira.
La combinación de arena, rocas y laderas cubiertas de vegetación crea un paisaje especialmente atractivo. Sin embargo, la navegación por este sector de las Rías Altas exige prudencia: el oleaje, el viento y los cambios meteorológicos pueden alterar rápidamente las condiciones del mar.
Antes de acercarse resulta imprescindible comprobar la previsión, estudiar el entorno y mantener una distancia de seguridad respecto a las rocas. Es un rincón apropiado para disfrutar del paisaje y de la tranquilidad, siempre que las condiciones marítimas sean favorables.
Cala Pi, Mallorca
Cala Pi se encuentra en el municipio mallorquín de Llucmajor y recibe su nombre de los pinos que rodean la profunda entrada de mar. Su forma alargada, protegida por paredes rocosas, crea una de las imágenes más reconocibles del sur de Mallorca.
La cala está abierta hacia el sur y el sureste. Aunque puede proporcionar abrigo con determinadas condiciones, el viento procedente del sur dificulta la salida y puede hacer desaconsejable permanecer fondeado. Cerca de la entrada existen varias piedras a babor, por lo que las guías náuticas recomiendan entrar por la parte central de la bocana.
El espacio disponible para maniobrar es limitado y puede concentrar numerosas embarcaciones durante el verano. Por ello, antes de entrar hay que valorar el tamaño del barco, el tráfico marítimo y las condiciones del viento.
También es imprescindible identificar correctamente el fondo antes de echar el ancla. En todas las aguas de Baleares está prohibido fondear sobre posidonia, de modo que únicamente se debe utilizar una zona de arena libre de vegetación marina o los sistemas autorizados.
Cala Futadera, Girona
Cala Futadera se localiza en el término municipal de Tossa de Mar, en uno de los tramos más abruptos de la Costa Brava. Rodeada de acantilados, pinares y rocas de tonos cálidos, ofrece un llamativo contraste con el azul y el verde del Mediterráneo.
El acceso por tierra no es sencillo. Para alcanzar la orilla es necesario bajar por una larga escalera que salva un desnivel considerable, circunstancia por la que también se la conoce popularmente como la «cala de los 300 escalones». La subida posterior puede resultar dura, especialmente en las horas de más calor.
La playa está formada principalmente por arena gruesa y guijarros, presenta cierto desnivel al entrar en el agua y no dispone de servicios para los bañistas. También es una cala de tradición nudista.
Llegar por mar permite evitar el pronunciado descenso, pero no elimina la necesidad de actuar con precaución. La embarcación debe mantenerse a una distancia segura de las rocas y respetar las zonas de baño, especialmente cuando haya personas en el agua. Su orientación y su carácter abierto hacen necesario comprobar previamente el viento y el estado del mar.
Es Portitxol, Ibiza
Es Portitxol es una pequeña ensenada situada en el norte de Ibiza, dentro del municipio de Sant Joan de Labritja. Se encuentra al pie de acantilados y laderas cubiertas de pinos, en una zona que conserva un marcado carácter rural y marinero.
En la orilla se distribuyen varias casetas varadero tradicionales que recuerdan la relación histórica de este rincón con la pesca. La cala no tiene arena fina, sino una superficie formada principalmente por grava, cantos y rocas.
También se puede llegar caminando desde la zona de Isla Blanca, pero el sendero incluye un descenso largo y pronunciado. Esta dificultad convierte la llegada por mar en una alternativa especialmente atractiva para quienes navegan por el norte de la isla.
Es Portitxol carece de servicios turísticos, por lo que conviene llevar todo lo necesario y no dejar residuos. Como en el resto de Ibiza, antes de fondear es obligatorio comprobar el tipo de fondo y evitar completamente las praderas de posidonia.
Consejos para visitar calas en barco
Las condiciones de una cala pueden cambiar en pocas horas. Una ensenada aparentemente protegida puede dejar de ser segura cuando gira el viento o aumenta el oleaje. Por eso, antes de navegar conviene consultar la información meteorológica y marítima, llevar cartas náuticas actualizadas y localizar posibles refugios alternativos.
También hay que respetar las zonas reservadas a los bañistas, reducir la velocidad cerca de la costa y no aproximarse a cuevas, rocas o acantilados sin conocer previamente la profundidad. El ancla debe echarse únicamente en fondos permitidos y con espacio suficiente para que la embarcación pueda bornear sin chocar con otras.
Disfrutar de estas calas implica cuidar aquello que las hace especiales: no dejar basura, no verter líquidos al mar, no arrancar vegetación y evitar ruidos innecesarios. Solo así estos pequeños refugios del litoral podrán continuar ofreciendo la tranquilidad y la belleza que todavía los distinguen.
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