Fiesta de la Longaniza de Graus: 1 km de sabor en una parrilla gigante
Hay fiestas que pueden reconocerse incluso con los ojos cerrados. En Graus, durante el último fin de semana de julio, el olor de las brasas y la longaniza recién asada se extiende por las calles del casco histórico y anuncia una de las celebraciones gastronómicas más singulares de Aragón.
La Fiesta de la Longaniza de Graus regresará en 2026 con su 35.ª edición. Los actos comenzarán el viernes 24 de julio, aunque la jornada central tendrá lugar el sábado 25 de julio de 2026, cuando esta localidad de la comarca de Ribagorza volverá a reunir a vecinos y visitantes alrededor de su producto más conocido.
Fiesta de la Longaniza de Graus 2026
| ¿Dónde? | Graus, Huesca |
| ¿Cuándo? | 24 y 25 de julio de 2026 |
| Día principal | Sábado 25 de julio |
| Edición | 35.ª edición |
| Gran momento | Cocción y volteo de la parrilla gigante |
| Producto protagonista | Longaniza de Graus |
| Reconocimiento | Fiesta de Interés Turístico de Aragón |
| Acceso | Celebración popular y degustación gratuita |
Declarada Fiesta de Interés Turístico de Aragón, la celebración mantiene la tradición de celebrarse el último sábado de julio. En 2026, además, sus organizadores trabajan para reforzar su proyección y avanzar hacia nuevos reconocimientos turísticos.
Una fiesta nacida alrededor de la longaniza de Graus
La longaniza es uno de los grandes emblemas gastronómicos de Graus. Se elabora con carne de cerdo seleccionada y una mezcla de especias que puede incluir pimienta, orégano, tomillo, nuez moscada, anís o clavo, dependiendo de la receta conservada por cada productor.
Su vínculo con la localidad es tan profundo que desde 1991 se celebra una fiesta dedicada a reivindicar el trabajo de los fabricantes artesanos y la importancia de este embutido para la identidad y la economía local. Desde entonces, la cita ha crecido hasta convertirse en uno de los grandes acontecimientos del verano ribagorzano.
En la actualidad, la organización reúne a los fabricantes artesanos de la localidad, al Ayuntamiento de Graus, asociaciones, instituciones y numerosos voluntarios. Todos ellos participan en una celebración en la que la elaboración del producto se transforma en un gran espectáculo colectivo.
La longaniza y la parrilla que entraron en el Guinness
Uno de los capítulos más recordados de la fiesta se vivió en 1996, cuando Graus elaboró una longaniza de 504,47 metros y consiguió entrar en el libro Guinness de los récords.
Al año siguiente se construyó una parrilla de 25 metros cuadrados capaz de cocinarla de una sola vez, logrando un segundo reconocimiento internacional. Desde entonces, esta enorme estructura se ha convertido en la imagen más representativa de la fiesta.
La longitud de la pieza elaborada durante la celebración ha seguido creciendo y actualmente se prepara más de un kilómetro de longaniza. El proceso se realiza ante el público y requiere alrededor de tres horas de trabajo.
Después, la longaniza se distribuye sobre la parrilla monumental, situada sobre las brasas en la calle Salamero. El momento más espectacular llega cuando una grúa levanta y voltea la estructura para que la carne se cocine de manera uniforme.
Una vez asada, la longaniza se corta y se reparte entre los asistentes durante una degustación popular que cada año congrega a miles de personas.
Programa de la Fiesta de la Longaniza de Graus 2026
La 35.ª edición comenzará el viernes 24 de julio con actividades gastronómicas y propuestas relacionadas con los productos locales. La programación suele incluir música, degustaciones y actos pensados para diferentes públicos.
El sábado 25 de julio tendrá lugar la jornada principal. Durante el día, el conjunto histórico de Graus acogerá el Mercado del Artesano y Nuevos Creadores Arte y Crea, que en 2026 alcanza su 26.ª edición.
Por la tarde comenzará el embutido público de la longaniza, uno de los momentos más esperados. Vecinos, voluntarios y productores participan en una tarea que permite contemplar de cerca cómo se prepara una pieza de dimensiones extraordinarias.
Después llegarán los actos institucionales, el nombramiento de los tastadores y la medición oficial de la longaniza. El punto culminante será su colocación sobre la parrilla gigante, el volteo con la grúa y la posterior degustación entre el público.
Un paseo por el casco histórico de Graus
La Fiesta de la Longaniza también permite descubrir uno de los conjuntos urbanos más especiales del Prepirineo aragonés. El casco histórico de Graus fue declarado conjunto histórico en 1975 y todavía conserva algunos tramos de muralla y tres de sus antiguas puertas: Chinchín, Linés y Barón.
Su núcleo más antiguo es el Barrichós, un entramado de calles estrechas, pequeñas plazas y casas señoriales que conserva buena parte de su ambiente medieval.
Sin embargo, la gran imagen de la localidad es su plaza Mayor, rodeada por soportales y edificios de diferentes épocas y estilos. Entre sus construcciones más llamativas se encuentran las casas Heredia y del Barón, cuyas fachadas están decoradas con pinturas alegóricas, así como el edificio del Ayuntamiento y Casa Bardaxí.
La variedad de formas, colores y decoraciones convierte esta plaza en uno de los rincones más fotografiados de Graus.
Otro lugar imprescindible es la basílica de la Virgen de la Peña, levantada bajo una pared rocosa y caracterizada por la combinación de elementos románicos, góticos y renacentistas. Desde su galería se contempla una amplia panorámica de la villa y de los valles de los ríos Ésera e Isábena.
Mucho más que una parrillada multitudinaria
Aunque la parrilla gigante es su imagen más conocida, la Fiesta de la Longaniza representa algo más profundo. La elaboración colectiva recuerda el espíritu de las antiguas matacías, jornadas en las que familiares y vecinos se reunían para preparar los productos del cerdo, repartir tareas y compartir la comida.
Graus ha transformado aquella tradición doméstica en una celebración abierta a miles de personas, sin perder la importancia del trabajo artesanal. El proceso de embutir, medir, asar y repartir la longaniza convierte un alimento cotidiano en el protagonista de un gran ritual colectivo.
Durante dos días, gastronomía, música, artesanía y patrimonio se unen en las calles de la localidad. Una combinación que explica por qué esta fiesta, nacida alrededor de un embutido, se ha convertido en una de las citas estivales más esperadas del Pirineo aragonés.
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