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El Camino Francés de Sarria a Portomarín: bosques y encanto rural en Galicia

La etapa del Camino Francés entre las localidades de Sarria y Portomarín es la elegida por muchos peregrinos para comenzar su ruta hacia Santiago.
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Imagen: Shutterstock
La etapa del Camino Francés entre las localidades de Sarria y Portomarín es la elegida por muchos peregrinos para comenzar su ruta hacia Santiago.

De todos los que conducen a Santiago, el Camino Francés es el más popular y transitado y el que cuenta con una infraestructura más adaptada para acometer la aventura. Con casi 800 kilómetros de recorrido, esta ruta jacobea plagada de atractivos históricos, gastronómicos y paisajísticos ofrece un sinfín de posibilidades para diseñar un Camino adaptado a la duración deseada y la condición física del peregrino, entre las que destaca una etapa hermosa y asequible que recorre tierras lucenses adentrándose en la Galicia más rural.

Para muchos, el Camino comienza aquí

La distancia mínima que debe recorrer un peregrino para obtener la compostela al llegar a Santiago es de 100 kilómetros. Esto convierte a la localidad de Sarria, a 114 kilómetros de Santiago, en uno de los lugares favoritos de los peregrinos para comenzar un recorrido en el que espiritualidad, convivencia y naturaleza se dan la mano para hacer de este peregrinaje una experiencia única en la vida.

Esta etapa del Camino Francés, sin grandes desniveles ni dificultades, recorre una infinidad de pequeñas aldeas entre prados y bosques de robles y castaños, deteniéndose en numerosos templos románicos y cruzando puentes medievales hasta desembocar en el imponente río Miño.

De la villa medieval de Sarria a la Ribeira Sacra

A primera hora de la mañana, la Rúa Maior de Sarria es un hervidero de peregrinos de toda clase y condición. Un agradable paseo recorre la Iglesia de San Salvador, de estilo gótico primitivo, el histórico edificio de la Prisión Preventiva, los restos de la antigua muralla y el Monasterio de la Magdalena, monumento más destacado de la localidad, hasta llegar a un encantador puente medieval que permite abandonar el pueblo y adentrarse en el bosque.

Puente medieval para salir de Sarria.
Puente medieval para salir de Sarria. | Dreamstime

Desde aquí, esta preciosa etapa del Camino de Santiago recorre aldeas detenidas en el tiempo como As Paredes, Morgade o Ferreiros, pasando por templos románicos como la Iglesia de Santiago en Barbadillo o la de Santa María en Mirallos y emplazamientos históricos como el Molino de Marzán o el Mercado da Serra, hasta alcanzar la entrada misma a la Ribeira Sacra lucense, uno de los mayores tesoros naturales y paisajísticos de Galicia.

Un pueblo reconstruido piedra a piedra

Un pronunciado descenso hasta el río Miño anuncia el final de la etapa, marcado por el Embalse de Belesar y su papel en la historia de Portomarín. La trágica historia de los pantanos españoles se repite en este enclave: la villa medieval de Portomarín desaparece en 1963 sepultada bajo sus aguas. El peregrino puede ver las ruinas al atravesar el embalse, si bien la etapa le reserva una última sorpresa: los edificios de mayor valor histórico, como las iglesias románicas de San Xoán y San Pedro, la escalinata que da acceso a la localidad o la Capilla de las Nieves, fueron trasladados hasta la nueva ubicación del pueblo. 

Ruinas de Portomarín con la nueva localidad al fondo.
Ruinas de Portomarín con la nueva localidad al fondo. | Shutterstock

La exquisita gastronomía de Portomarín, representada por la tradicional empanada de anguila y una tarta de almendras similar a la de Santiago, permitirá al peregrino reponer fuerzas tras esta emocionante ruta por la historia y la naturaleza gallegas.

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